Así lo ha determinada la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, en su Sentencia 276/2021 de 23 de marzo.

            En la misma establece que la acción para solicitar la nulidad de una cláusula abusiva es imprescriptible.

            Determina que “las alegaciones del recurso resultan insuficientes para eludir la nulidad por abusividad de la cláusula suelo declarada en la sentencia apelada, no estimándose que se haya acreditado por la entidad financiera demandada, ni que hubiera una negociación previa que excluyera el carácter de condición general de la contratación de la cláusula suelo, ni que se hubiera informado perfectamente a su cliente del comportamiento previsible del índice de referencia cuando menos a corto plazo, sin que a estos efectos pueda resultar bastante la redacción clara de la cláusula, como se alega, porque ello no significa que se dé cumplimiento al control de transparencia cualificado, sino que alude al control de incorporación o primer control de transparencia, que no resulta controvertido que fue superado”.

            Concluye que a su juicio “al ser la cláusula discutida nula de pleno derecho, no queda afectada por el hecho de que el contrato se haya extinguido en su totalidad ya que el consumidor tiene acción para reclamar la nulidad de pleno derecho de esa cláusula, acción imprescriptible, y su consecuencia, que es la devolución de las cantidades cobradas en exceso, ya que no es una acción independiente, sino la consecuencia legal de la estimación de la nulidad”.

Deja claro que la reclamación de cantidad es una consecuencia de la acción de nulidad y por tanto no existen dos acciones sino una sola; si no prescribe la acción de nulidad tampoco puede prescribir la reclamación de su consecuencia; y que da igual que el préstamo o contrato se haya cancelado, cumplido o consumado, la acción no prescribe.

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